lunes, 1 de febrero de 2010
No dejes de cuidarme.
Estamos solos. No se exactamente que hora es. Debe ser muy tarde, los murmullos que se oían han desaparecido hace algunas horas. La habitación marcada con el número 209 por una noche deja de ser propiedad de una cadena hotelera. Por una noche es un lugar mágico. Por una noche es nuestra. Pongo mi cabeza en tu delicado pecho. Con tu brazo me aprietas fuertemente a ti. Tus senos se juntan. Simulan una prisión hermosa. Esos mismos senos que noches anteriores he acariciado con tanta pasión ahora se vuelven mi refugio. No me siento excitado. Me siento reconfortado, protegido. Tu pecho que en ocasiones anteriores ha creado los sueños eróticos mas variados en mi ser, ahora son algo diferente… tienen algo de maternal. Coloco mi mano derecha sobre tu vagina. No hay un solo centímetro en tu piel que sea frió. Afuera el clima es muy frió. En nuestro mundo privado, comprado por 500 pesos, el clima es bastante agradable, incluso hace algo de calor. Tu aroma es inconfundible. No haces ni un movimiento, sin embargo, tu respiración me confirma que sigues viva, que eres real y que aun no estoy soñando. Aprietas tus piernas sobre mi mano derecha. Recuerdo cuando te dije que “siempre te protegería”. Ahora, justo como estamos me doy cuenta lo mucho que tú me proteges a mí. No necesitas músculos o fuerza. Tu cariño y amor me hacen volver a la infancia. Sigo abrazándote toda la noche, y durante toda la noche mis problemas no vuelven, no regresan, se han ido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Bryan que bien por fin te animaste a escribir...
ResponderEliminarLa pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos.
suerte ^^
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarCon este no tuviste madre...
ResponderEliminar❤ Como ácidas y dulces saetas... directas
ResponderEliminaral miorcardio.
¡Excelso! :D
:) para mi estuvo super llegador :) y lindo
ResponderEliminar